La segunda edición del Festival Vaivén transcurrió con las complicaciones naturales que tiene cualquier festival en crecimiento: problemas técnicos, un clima cambiante y ciertos problemas de logística que me parecen normales cuando apenas tienes una edición de experiencia. A pesar de ello hubo muchas cosas positivas que lograron que, tanto público como organizadores, disfrutarán de lo que tiene intenciones de ser una cita anual inolvidable.

El ambiente natural, la selección del lineup y un público con ganas de divertirse forman parte de los lugares comunes para describir el evento. Quiero tener una visión más compleja pero que no evita resumirse en la frase: “tiene un buen presente y un excelente futuro”.

Lo bueno

El lineup. Impresiona que para una segunda edición logren juntar a tres talentos de la música electrónica de talla mundial: Galantis, Sigala y Empire of The Sun. Todo un reto y compromiso de crecimiento para ganar un lugar en el circuito de festivales, cada día más competido.  Acompañados de talento de primera línea, en serio hace 10 años nos teníamos que ver a Cuca en todos los nuevos festivales.

La ambientación. Entendido, no tienen un río, ni los escenarios están rodeados por un bosque. Supieron aprovechar las instalaciones de Jardines de Morelos para resolver de forma bastante orgánica, tanto stands como escenarios.

Las facilidades que nadie menciona, pero todos valoran. Estacionamiento sin costo, seguridad, asistencia médica disponible (al menos los casos que pudimos observar) y sanitarios limpios; papel higiénico incluido. Entiendo también había la opción del siempre fiel baño portátil, pero la opción de un sanitario en forma se aplaude.

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La promesa de volver. Todavía no queda claro si los organizadores tomaran la apuesta de una tercera edición. Ojalá lo hagan. En el entendido que necesitamos el esfuerzo de otros organizadores, otros festivales y otras locaciones. Apreciamos el esfuerzo y deseamos verlos de vuelta.

Lo malo. 

Los problemas de audio. Triste pero cierto, el audio falló varias veces en el segundo escenario. Le falló a Slow Magic, Sigala y Galantis. Desconocemos el origen del error, pero no corregirlo a tiempo provocó cierto disgusto en los asistentes.

La lluvia y su amigo el lodo. Uno, no es culpa de los organizadores. Dos, les faltó un poco de previsión en caso de lluvia, pues no existían espacios suficientes para atajarse del evento climático. Gracias que no cayó un diluvió, el lodazal hubiera sido memorable.

Los retrasos. Entiendo, los retrasos en los horarios son mal constante en los festivales. Pero poco a poco ganamos casi 90 minutos extra. Esperamos que el detalle cambie para próximas ediciones.

La lesión de Kim Schifino. Lo que parecía sería una presentación épica de Matt & Kim  concluyó con un show de 5 temas debido a una lesión de su baterista. Apreciamos el esfuerzo de tocar un poco a pesar de los problemas físicos, pero la banda nos debe un show.

Las fotos

 

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