Por José Antonio Ramírez Ortega

“…Nortec en el Lunario, hay que ver qué ondas, organizar!!

-Simón.

Quiero agradecer a esa banda que me corrió el chisme del Lunario; en dos palabras: mis res-peeeetos! Tijuana Sound Machine recargado, beats que se subían de los pies hasta la cabeza; simplemente no podías quedarte parado, la música se apropiaba de tu cuerpo y te hacía brincar por horas. !Fe-no-me-nal!

Quiero agradecer también a la gente que hizo posible mi asistencia; ya casi que no voy, no hubo acreditaciones y el equipo del Sindicato estaba que se lo cargaba la guayaba, pero al fin obtuve la iluminación divina y recibí un regalo que cambió mi futuro inmediato (seeee, un ticket para el Sound Machine). ¡Justo un día antes de renunciar al evento!

Como de costumbre, los Nortecs empezaron a eso de las once y cuarto, mientras un DJ gordito era abucheado por un público inquieto; la gente chiflaba y por ahí se alcanzaban a oir bombas de insultos. Once y media: Pepe se alista, igual que Ramón y algunos integrantes de la Banda Agua Caliente (acordeón, bajo sexto y Tuba). De inmediato, la aburrición se disuelve, dejando fluir un leve rictus que invade las caras de todos (o la mayoría) de los presentes. Señores, Comenzamos!

Sin otra cosa que decirles y para no aburrirlos con más choro, los dejo bien a gusto con una pequeña muestra de lo que fue el Tijuana Sound Machine en el Lunario. Ustedes disculpen la calidad del video y la pobre resolución de las fotos que capturé con mi celular; la cosa sería muy diferente si nos hubieran acreditado!

Un fan y la banda aguacaliente!

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