Vaya que fuimos afortunados los que logramos dejar la flojera del Domingo para darnos cita en el Teatro Estudio Cavaret y ser testigos de lo que el horror puede aportar a la música. Desde Inglaterra, The Horrors vino a probarnos que las apariencias engañan y que los chicos con pantalón entubado y un peinado de muchas horas en el estilista también pueden hacer buena música. Pero antes, los teloneros: Descartes a Kant. Esta banda con un lugar cada vez más sólido en la escena musical, abrió la noche con uno de sus típicos performance en el que hasta pastel hubo, por cierto, la vocalista nada egoísta, se encargó de que todos a los que el pedazo de pastel alcanzara tuvieran un poco.




Con cada canción que pasaba de su repertorio, crecía la desesperación por ver a los indudables protagonistas hasta llegar a un público insultando a la banda y terminar con un escupitajo de una de las vocalistas.




Después de la larga espera, las inconfundibles figuras de los integrantes de The Horrors aparecieron al fondo del escenario. La presencia y la energía de Faris se hizo sentir apenas tomo el micrófono dando inicio a una de las noches más intensas que ha visto Calle 2. Con Mirror´s image, la canción encargada de ir aclimatando el lugar, reafirmaron lo que es el nuevo sonido que encontramos en su última producción Primary Colours.



Con unas canciones más ambientales, sonidos distorsionados y una voz más melódica por parte de Faris, la primera parte del concierto estuvo dedicada a dicho material: Who can say, Sea within a sea, Scarlet fields crearon un ambiente que embriagaba a todos los presentes; sólo bastaba con ver los cuerpos meciéndose como hipnotizados con canciones como I only think of you. Ya para la última parte del concierto, The Horrors nos hizo recordar el sonido crudo y viceral que acompaña a Strange House. Se vio reflejado el cambio de energía transmitida por los ingleses cuando su público comenzó a gritar de forma desgarradora cada palabra de Count in fives, Jack the ripper y Gloves. Por supuesto el coro que puso el puño de todos los presentes en lo alto fue el de Sheena is a parasite, esta canción es precisamente la que creó el momento perfecto para recibir todos los golpes que se convertirían en moretones al día siguiente, claro que con una banda como lo demostró ser The Horrors, se llega a un estado de trance tal, que no se sienten ni los codazos más fuertes.

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Sólo queda decir que el ambiente generado por la sola presencia de cada uno de los integrantes y los gritos provocados ya sea por el puño o las dos manos de Faris en lo alto logrando una posición casi profética, son pruebas suficientes de que la noche del Domingo pasado fue sin duda memorable. Les dejamos unas fotos para el deleite, disfrútenlas.

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